Cuenta una antigua leyenda que, en un rincón de Venezuela donde la selva se encuentra con el cielo, existe un lugar mágico llamado Canaima.
Un lugar donde la naturaleza parece no tener límites: árboles gigantes, ríos de aguas cristalinas, montañas que parecen tocar las nubes y una vida exótica que convierte cada rincón en una aventura.
Entre la inmensidad de este paisaje se encuentra uno de sus mayores tesoros: el Salto Ángel, la cascada más alta del mundo. Sus aguas se precipitan desde lo alto del majestuoso Auyán-Tepui, como si el cielo hubiera decidido regalarle a la tierra una interminable cortina de agua.
Dicen que quien visita Canaima no solo descubre un paisaje extraordinario… se lleva consigo un pedacito de su magia.
Y quizás por eso, al llegar a mis 30 años, decidí que uno de mis grandes sueños es conocer este lugar y vivir mi propia aventura en Canaima.